Somos Orgullo

No siempre es fácil Ser Orgullo o siquiera sentirlo, si por generaciones hemos pensando que estaba mal: que esa tía que vivía con la amiga durante años era rara y por eso en la familia se bajaba la voz cuando se hablaba de ella. Que ese compañero amanerado terminaría mal si no corregía sus modos o se buscaba una novia o que a aquel otro al que le gustaba pintarse y ponerse la ropa de la hermana lo echarían de su casa si seguía así o lo mandarían o oficiar de monaguillo.

¿Cómo ser Orgullo si hemos sido la vergüenza de la familia? Si hemos sido eso de lo que no se habla. Si en todas las reuniones nos han preguntado ¿Para cuándo un novio?

28 de Junio, Día del Orgullo LGBNBTIQ+, Orgullo de ser lesbianas, gays, bisexuales, no binaries, trans, intersex, queers y más. Orgullo como respuesta política, dijo Carlos Jauregui hace unos cuantos años. Y mientras lo escribo me lleno de Orgullo y alegría.

Orgullo que a veces -solo a veces- logramos mostrar, transpirar, vivir, pintar de color arcoíris. Porque no siempre es fácil sentir Orgullo aunque parezca que sí. Sacarlo afuera, dejarlo fluir aún sigue siendo un privilegio. Depende de muchas circunstancias y entornos cómo podamos vivirlo. Por eso no creo que sea criticable que muchas personas no quieran o no puedan exponer su Orgullo; quienes tienen la piel curtida por la discriminación, el miedo o la violencia lo saben. No solo porque la homosexualidad o la identidad y expresión de género -que no responden a la norma- sea castigado penalmente en muchos países y en algunos incluso hasta con pena de muerte, si no también por nuestras propias miserias cotidianas.

En cada marcha Orgullo escuchamos a algunas personas decir: «soy heterosexual y no salgo a marchar por eso, vamos a poner un día del orgullo heterosexual» y nosotras, nosotres, nosotros suspiramos pensando si hay que explicarlo otra vez. ¿Cuándo fueron discriminados por ser heterosexuales? ¿Cuándo les dijeron enfermxs, rarxs, desviadxs por ser heterosexuales? ¿Cuándo una amistad se alejo de ustedes exclusivamente por ser heterosexuales o les echaron de un trabajo por la misma razón? ¿Cuándo les golpearon por eso? ¿Cuándo tuvieron que «blanquear» o «salir del closet»? ¿Cuándo tuvieron menos derechos? ¿Cuándo, cuándo, cuándo? y dónde ¿Dónde está Tehuel?

Orgullo como respuesta política ante una sociedad que nos educa para la vergüenza. Orgullo como respuesta a los retrocesos que intentan hacer algunos sectores en varios lugares del mundo. Orgullo como identidad. Orgullo como bandera de lucha y alegría, porque a pesar de todo nos levantamos y hacemos propia la alegría. Orgullo hoy recordando las Revueltas de Stonewall de 1969, tomando la posta. Orgullo siempre porque nuestros gustos, expresiones y cuerpas son tan válidas como las de cualquiera. Orgullo porque el placer no tiene género y porque no todo es amor…igual que ustedes.

Orgullo LGBTIQ+, por mí, por vos, por mis hijes, por las y los tuyos. Orgullo por mi familia, por esa tía que no pudo besar ni abrazar en público a su compañera y amor de toda la vida. Por mi compañero amanerado que hoy tiene novio y por el monaguillo que de noche se trasviste, porque aún hay cosas que le dan miedo, y ese Orgullo que siente solo sale a tomar aire de a ratitos para no herir a quienes él ama y no pueden comprenderlo.

Orgullo hoy y todos los días, porque no tenemos que ocultarnos por ser, desear o sentir. Orgullo porque el sentimiento que hay que ocultar es el odio, porque la vergüenza es discriminar o herir. Orgullo como escudo ante el miedo. Orgullo como identidad. Simplemente Orgullo.

Por Loreley Flores

Foto: Cristian Maiola (Sin Cerco)

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