Si Hebe no hubiera tenido que ser nuestra Hebe

Hebe de Bonafini -porque así decidió identificarse ella para que rápidamente la asociaran con sus hijos- falleció el 20 de noviembre de 2022 a los 93 años.

Ya mucho se dijo que falleció el día de la soberanía, así que no vamos a ahondar en eso, aunque sea cierto. También sabíamos que tristemente, en este mundo de grietas forjadas a fuerza de odio y cierta tendencia a creer en las supremacías, íbamos a encontrar en las redes -como en la vida misma- mensajes de gente que se alegra con la muerte de quien piensa distinto, y fue así. Ya no sorprende, pero parece injusto.

Y en estos días de balances y despedidas, mientras recuerdo a Milanés cantando “La vida no vale nada”, pienso: ¿y si Hebe no hubiera tenido que ser Hebe?

Hebe no había elegido una vida de militancias, tal vez no había elegido mucho en la vida o tal vez, sí, es difícil pensarlo desde estos tiempos en que todo se cuestiona.

Se había casado muy joven, no había estudiado, tuvo tres hijos. A veces sabe a rutina pensar la vida así; otras veces, a belleza, a disfrute: ver nuestros hijos o hijas crecer y elegir venir a casa a tomarse unos mates y hablar con la vieja un rato. Tal vez amasar fideos, secar lágrimas, preocuparnos por sus frustraciones, sentir que esa pareja no es lo que queríamos para sus vidas o sí y alegrarnos al extremo. Soñar con ver que se agranda la familia y sentir manitos nuevas acariciándonos la cara y espera que digan: ¡Abu! A veces, las rutinas nos dan seguridad.

Si Hebe no hubiera parido tres hijos, hoy no sería nuestra Hebe: una Hebe fuerte, resiliente, explosiva, terriblemente humana, nos joda o no lo que diga o no diga, lo que haga o no haga. Admirablemente fuerte y humana.

Si a Hebe no le hubieran arrebatado primero a Jorge y después a Raúl, no hubiera caminado cientos de veces la Plaza de Mayo con su pañuelo blanco. Tampoco hubiera salido en televisión o en radio.

Si no hubiera habido una dictadura sangrienta y sanguinaria en Argentina, tal vez Hebe no hubiera conocido a presidentes de varios países, no hubiera recibido premios y reconocimientos, no hubiera fundado una universidad, no hubiera viajado por el mundo. Tal vez no hubiera sido una voz autorizada en todo tipo de luchas por los derechos. Una voz profundamente política.

Si a Hebe no le hubieran propuesto salvarse o tranzar, después de haberle arrebatado a sus hijos y compartir el dolor con otras madres que sufrieron lo mismo, tal vez hubiera sido más “correcta” antes las cosas que le hacían hervir la sangre. Porque sí, porque tenía y aún tiene derecho.

Si a Hebe no la hubieran amenazado, si no hubieran torturado a su hija, si no hubieran desaparecido también a su nuera. Si Hebe no hubiera llorado mares, si no hubiera tenido que enfrentar a torturadores y asesinos, si no hubiese tenido que salir de la vida hogareña teniendo menos de 50 años y comenzar una vida políticamente activa, tal vez no hubiera estado junto a Sting o Bono, como la mayoría de nosotres.

Si Hebe no hubiera sido molesta e incorrecta muchas veces, si no hubiera denunciado todo aquello que le resultaba nefasto e injusto, si no hubiera gritado o “jetoneado” lo que debía jetonearse, muchas y muchos no entenderíamos las luchas como las entendemos, tal vez las hubiésemos romantizado.

Si Hebe no hubiera salido a caminar cada jueves como tantas otras madres, nos hubiera resultado más intangible entender que las luchas no se abandonan.

Si Hebe no hubiera tenido que ser Hebe, si este país no le debiera todo lo que le debe -tanto que me resulta imposible ponerlo en palabras- no puedo asegurar que su vida habría sido más feliz, pero sí creo que, al menos, habría sido más justa.

Hasta la Victoria Siempre, Madre!

Por Loreley Flores

Foto: Juan Vargas

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