3 Gatas Locas – Programa 6 – 14/05/21

Llegadas del kiosco de la esquina, Maru Torresi, Mónica Parra y Lilian Alba (3 gatas locas) hablan sobre las golosinas… de todo tipo!

an… tan… tan… sonaba la campana de la escuela. Recreooooo!!!!
Corríamos como locos hasta la ventanita del kiosco de doña Ada. Todo lo rico estaba encerrado en ese pequeño cuadrado de un metro por un metro. Larga cola, cabeceando para ver qué había, entre empujones y risas.
Y allí, brillando en el escaparate asomaban las jesuitas, dulce triángulo con azúcar, pegajoso y crocante. Un poco más atrás, los gajitos de mandarina, acomodados cual frutera! Compitiendo con la mandarina, estaba la bananita bana bana ba bananita Dolca!!!! Con el vuelto, el día que llevábamos algunos pesos más, doña Ada nos preparaba una bolsita con caramelos Mu Mu o Misky o los de choco y maní.
Mmmmm… con todo el botín nos sentábamos en algún lugar del patio y mordisco a mordisco nos íbamos comiendo todo. Mientras, y para no perder ningún sabor ni dulzor, nos chupábamos los dedos y estirábamos la lengua hasta la punta de la nariz para aprovechar al máximo cada delicia. Luego la lengua recorría de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo toda la boca. Se complicaba en invierno, cuando además de dulce había mocos…. Pobre manga del guardapolvo blanco!
A medida que crecíamos, cambiaban esos pequeños placeres y la ventanita se aggiornaba a los nuevos tiempos. Las jesuitas fueron reemplazadas por las obleítas Besame y para los eternos enamorados las pastillitas Doryn´s. Y los chupetines, los bolita, o los pico dulce o los ácidos. Quién no se paró en el patio de la escuela, con una mano en el bolsillo y la otra sosteniendo un chupetín en su boca, lamiendo, saboreando, mientras miraba al chique que le gustaba. Y bamboleándose y sonriendo con cara de galletita.
Adolescencia, hermosa adolescencia…. Ya no corríamos al kiosco desaforados.
Caminábamos despacio por los pasillos de la escuela. Riéndonos como salames de cualquier pavada, mirándonos de lejos, las chicas con las chicas y los chicos con los chichos. Qué decir…acá nada más sensual y atrevido que lenguechar un chupetín o lamer la punta de la barrita de chocolate haciéndote la más linda o el más lindo, hasta que se te quedaba pegada por todos los dedos y te dabas cuenta que había llegado el momento de comerla o ir al baño a lavarte las manos. Ahhhh qué decir cuando aparecieron los chocolates del amor!!! Los Tubbys, 3 y 4. Nunca entendimos qué paso
con el 1 y el 2… pero en ese momento tampoco nos importaba. Era taaannnn top caminar de la mano con tu enamorade comiendo un Tubby. Y acá no me digas que no cantabas la cancioncita! Genios de la publicidad!!
Y bueno, llegamos a ser adultez, etapa 1. Los gustos son más exquisitos y refinados, chocolates y bombones son nuestros preferidos, para compartir o atragantarte solx.
Los asociamos a otros placeres. Hay quienes muy sensuales, prefieren comerse un muuuuuy buen bombón acompañado de una copita de ginebra, para reemplazar el cafecito. Para este festín no hay edad, un buen bombón siempre te mejora la calidad de vida.
Luego, sin darnos cuenta del momento, llegamos a la adultez, etapa 2: Pucha!!! Acá se presentan algunas contradicciones y complicaciones. Te gusta todo, pero todo todo: caramelos, chocolates, chupetines, bocaditos, bombones, obleas, masitas, etc. Etc. Ya te importa un pito los rollitos y salvavidas, perooooo, podés comerte todo libremente? Amiga, amigo, amigue, te hiciste el análisis de colesterol, y el de diabetes, triglicéridos? Y fuiste al odontólogo? Ah ah ah Feito dejar pegado un caramelo masticable en la dentadura postiza! O que se te pegue el bocadito de los Países Bajos en el paladar y empieces a hablar revoleando la lengua para poder despegarlo, mientras sonreís como si nada ocurriese, con cara de no sé qué estaría pasando.
En fin, sea cuál sea la edad, todes disfrutamos de alguna golosina, sabrosota chique!!
Nosotras, debemos confesar, que nos hemos comido unas cuantas golosinas, sin prejuicios ni pruritos. Bastante golosas hemos salido.

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