3 Gatas Locas – Programa 14 – 09/07/21

Las deseosas deseantes deseadas gatas locas, Lilian Alba, Monica Parra y Maru Torresi hoy abarcan lo inabarcable (o sea, te dicen cualca), hoy hablan del deseo.

El viernes pasado nos preguntábamos si teníamos culpas, y cómo podían o no, afectarnos. Y especialmente cómo nos podían joder en algo tan maravilloso como nuestros deseos. La pregunta sigue sin una respuesta científica o empírica.
Pero que los hay, los hay. Quién no tiene deseos, no tiene vida. Desde los más simples a los más planificados o rebuscados, ahí están.
De niñe deseas un juguete, o ser grande, o ponerte tacos, o ser Rafaela, o Hamlet.
Yo por ejemplo, deseaba ser la chica de la boutique de Heleno, y para ello me vestía apropiadamente. Luego desee ser pianista. Ambas cosas quedaron en el tintero, porque fueron apareciendo otros y otros deseos. Los muy turros se superponían de tal manera y con tanta vorágine que, como era de esperar, más de uno quedó en el camino.
En la vida a veces tenemos grandes deseos, y otros más peques, pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante, es tenerlos, y sentirlos de tal manera que trabajemos para conseguirlos. A veces se harán reales, y otras no, pero quien nos quita lo bailado.
Lo rico de esto es el camino recorrido para poder concretarlos; cuánto aprendemos o desaprendemos saludablemente.
Hay deseos universales, como: PAZ MUNDIAL. Y acá van nuestras fuertes risotadas, porque como ya dijimos es un dicho trillado de reina de primavera. Pero fuera de esta chanza, hay deseos colectivos que tal vez, abordemos en otro programa, no sé, veremos cómo nos pique la cola. Pero lo que hoy queremos compartir con ustedes, nuestra oyencia, son los deseos individuales. Esos que te vuelan la cabeza, que no te dejan dormir, que hacen que te rías como tarade mientras caminas, o pucherear de solo imaginarlo.
A esta altura de nuestras siete o vaya a saber cuántas vidas, seguimos deseando intensamente. Porque como ya dijimos más arriba, desear es vivir. Desde el chocolate y el cafecito de la noche, el asadito del domingo, el viaje a Marruecos, el abrazo con el amigue que está lejos, el beso con ese amor que aún no llega, el silencio después de un día intenso…. Podría seguir enumerando infinitos.
Hoy acá, sentadas las tres frente a los micrófonos, sabemos que ganamos una, cumplimos uno de nuestros deseos, hacer radio. Tenemos una pila más, pero esos los dejamos para más tarde, no los olvidamos, solo les damos un descanso.
Por ahora, vermouth con papas fritas, guiso de lentejas con vinito, café con torta de limón y good program!!!

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